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Cuando no se puede contar con el presupuesto de comunicación de una empresa grande no hay más remedio que tirar de la diferenciación. Y aunque todas las cafeterías resultan a la larga similares, los pequeños detalles son los que hacen que acabemos eligiendo una u otra.

La empresita taiwanesa Let´s Caffe tuvo claro este principio y quiso ofrecer algo que nadie más ofrece: tu cara hecha café.

Por medio de una impresora para la espuma del café, la gente podía conseguir formar su cara en la bebida gracias a una foto que previamente se habían hecho.

A nadie le amarga un dulce. Y menos aún si tiene tu cara.

Latte printer

Visto en Creative Criminals.


Si sois de los que creéis que lo analógico tiene más encanto que lo digital, en Philips parece que piensan igual. OgilvyAction Taipei ha montado esta pequeña acción para promocionar el arte del grooming masculino (y sus afeitadoras, por descontado). ¿Cómo? Con la primera aplicación de realidad aumentada que no requiere ni móviles, ni pantallas ni gaitas.

Esto si es encanto e interactividad y lo demás son tonterías ;) Lo he visto en Creative Criminals.


Existen determinados países donde hay tabúes muy marcados socialmente y, por lo tanto, es complicado hablar o introducir determinados productos. La marca de preservativos Durex se encontró con estas reticencias en el mercado taiwanés: la cultura, educación y vergüenza de los jóvenes hacían imposible el reparto de muestras o una comunicación relativamente directa. ¿Cómo poder pasar por encima de eso y educar mientras introduce (sin dobles sentidos, pillines) su producto? La solución, en éste vídeo.

Los creativos de OgilvyAction encontraron otra manera de abordar el tema, alejada de las tradicionales. Colocaron en algunos pubs y discotecas máquinas en las que unas videntes prometían hablar de la fortuna de los usuarios en el amor. Y vaya si lo hacían. De esta  forma consiguieron entregar unas 23 muestras por hora, educando a su vez a una parte de la población.

A veces, cuando el camino está taponado, no hay que darse la vuelta: casi siempre se puede llegar al mismo sitio dando un pequeño rodeo.



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