Marketing, publicidad, relaciones públicas y tecnología aplicada a la comunicación

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Seguimos con la crisis y seguimos con las felicitaciones navideña. Desde JWT nos presentan una forma totalmente gratuita de hacer regalos a nuestros seres queridos (o a los no tanto). ¿Cómo?  Pues con un poco de buena fe 2.0.

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Chulo, ¿verdad? Pues hala, a hacer regalos. Poco a poco irán creando más vales y subiéndolos a su Facebook, así que estad atentos. ¡Compartir es gratis!


En este blog no nos cansa la comunicación, sea del palo que sea. Hoy, y sin que sirva de precedente voy a hacer una pausa para la propaganda, ya que el marketing político siempre ha sido una disciplina que me ha resultado curiosa. Estuve el otro día tentado a hablar sobre el famoso incidente de los community managers del PP con #preguntaleamariano, pero al final no lo hice. Hoy sí voy a hablar del modo de actuar del PP en las redes sociales, porque me tiene bastante desconcertado. Y más que desconcertado, lo que he descubierto hoy me tiene indignado. Y que aquí nadie vea una crítica a un partido político concreto, sino a una manera de actuar que no veo para nada ética.

Y lo digo porque me he topado con esto.

Esto es real y lo podéis ver aquí. Un partido político pidiendo directamente que los usuarios les cedan sus redes sociales para que durante una convención, el propio partido publique automáticamente el mensaje que quiera. No se hasta que punto esto es legal o vulnera las reglas de Twitter o Facebook, pero es cuanto menos éticamente reprobable.

En primer lugar, imagino que sabrán perfectamente que teniendo bastantes perfiles actualizando con el mismo hashtag a la vez pueden conseguir la notoriedad de un trending topic, pero no por méritos propios, sino duplicando hasta la saciedad un mismo mensaje desde el mismo perfil. Sería como hacerte cientos de usuarios falsos para darte notoriedad.

En segundo lugar, no inspira mucha confianza que un partido no pide la ayuda de sus votantes, sino directamente que les deje hablar en su nombre sin ningún tipo de filtro. Es decir, los usuarios que cedan su perfil no sabrán que van a escribir en su nombre, sino que podrán ver en sus muros cualquier tipo de mensaje que se quiera dar desde las filas populares. Creo que deberían pensar en sus seguidores, confiar en ellos y que ellos sean el motor del cambio que prodigan. El cambio tiene que venir de la gente, no desde la organización. No puedes pedir una revolución ciudadana cuando tú eres el ejecutor y el resto van a ciegas. Ellos también tienen derecho a ver a dónde se dirigen.

Y por último, no creo que la estrategia sea tener una altavoz, sino tener voces en todos lados y que esas voces digan exactamente lo que quieren y lo que creen, no lo que se les obliga. Tener en cuenta a tus fieles, no utilizarlos como meras herramientas.

Bien es cierto que nadie obliga a nadie a prestar el perfil, es un acto voluntario, pero sólo quiero hacer ver una estrategia que me parece que no es la adecuada para generar confianza. Ni entre las filas del partido, ni entre la comunidad social. En las redes se pilla antes a un mentiroso que un cojo. Y aunque luego puedan aducir en sus comunicados de prensa que han tenido tantos tweets o que han conseguido ser trending topic, todos sabrán porque ha sido. Engañar en estos tiempos es complicado.

Y repito, que nadie vea los colores de un partido, sino una franca crítica a lo que yo pienso que es un error de comunicación. Tal vez sea el único que lo piensa, pero creo que no. ¿Vosotros qué opináis?

Edito: no debo de ser la única persona que piensa igual, porque me acabo de encontrar con el hashtag #ProstiTuit que habla del tema y se ha convertido en TT.


Por si hay alguna persona de la blogosfera que no lo sepa, los trending topics son las palabras claves más utilizadas en un determinado momento en Twitter. Es decir, los temas más populares de los que se habla en ese momento en la red de microblogging por excelencia. Obviamente para las marcas esto significa estar en la boca y en los ojos de millones de personas con lo que eso significa, tanto para bien como para mal. Sin ir más lejos, este fue el top 10 de tendencias del 2010 en Twitter:

1. Gulf Oil Spill
2. FIFA World Cup
3. Inception
4. Haiti Earthquake
5. Vuvuzela
6. Apple iPad
7. Google Android
8. Justin Bieber
9. Harry Potter & the Deathly Hallows
10. Pulpo Paul

Esto es un arma de doble filo e incontrolable, pero que hasta cierto punto puede ser la vara de medir de la comunicación de las empresas. Es evidente que la gente habla de lo que quiere: de lo que les gusta, de lo que no les gusta, etc… es más, que comenten lo que detestan es fácil ya que un simple hecho puede hacer que todo tu prestigio se vaya al traste (no hay más que ver el número uno de la lista, la pifia de BP en el golfo de México). Lo complicado es estar en esta lista para que hablen bien de ti. Esto no suele ser algo puntual, sino el esfuerzo comunicativo de la marca durante un gran periodo de tiempo. No interesa ser trending topic un día mientras tus rivales consiguen estar en boca de los internautas durante meses y meses. Se requiere un esfuerzo mayor a largo plazo y no simples piezas que llamen la atención.

Pero no sólo vale con ese esfuerzo comunicativo sino que esto tiene que estar basado en productos o servicios que merezcan la pena. De nada vale que hablen de ti, si terminan diciendo que lo que ofreces no merece la pena: se acabaron los tiempos aquellos en los que se decía que aunque hablen de ti mal es publicidad. Este tipo de afirmaciones proceden de una época en la que el público no estaba tan informado como ahora acerca de lo que compraba o dejaba de comprar y en la que no tienen tal capacidad de decisión como ahora.

En el mundo actual ya no vale sólo con realizar acciones espectaculares sin conexión ninguna con la identidad de la marca. A día de hoy casi cualquier consumidor conoce la trayectoria de las empresas y sólo se queda prendadas de ellas cuando estas poseen una evolución coherente y unos productos que realmente tengan valor. Pero eso sí, hay que tener mucho cuidado con los fallos que se cometen, sobre todo a nivel de comunicación. El consumidor no es tonto y, por mucho que se le intente engañar, a estas alturas se hace casi imposible hacerlo. Sin transparencia no hay fiabilidad, sin fiabilidad no hay popularidad y sin popularidad no hay ventas.

Hay que tener claro que si se quiere triunfar en el mercado actual tienen que hablar bien de ti, porque vivimos en un mercado totalmente interconectado. Los trending topics son buena prueba de ello.



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