Marketing, publicidad, relaciones públicas y tecnología aplicada a la comunicación

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Si queréis ver como serán los escaparates del futuro, no tenéis más que poneros el vídeo que tenéis aquí abajo. Interactuar con el catálogo, ver la ropa concreta que quieres, juguetear, comprar cuando la tienda esté cerrada… Y esto sólo es el principio.

Una experiencia alucinante creada por TBWA Helsinki para Adidas.

Visto en Creative Criminals.


Hace unos meses vimos el fabuloso caso de Tesco, que abrió las puertas a la compra vía smartphone. El ejemplo de hoy es similar, pero un poquito más elaborado. Se trata del escaparate de realidad aumentada de Net-A-Porter.

Bajándote el app de la tienda los clientes podían vivir desde el escaparate una verdadera experiencia de compra con realidad aumentada. No sólo podían comprar los productos expuestos, sino que podían visualizarlos en modelos, manejarlos para observarlos desde cualquier punto imaginable o conseguir información de la prenda. Además, al comprar podían recibirlo en la propia calle, sin necesidad de entrar en la tienda.

Habrá gente a favor y en contra de esto. Obviamente ésta es una nueva tecnología en prueba, pero que puede dar un plus de información a los clientes, comodidad y puede suponer un ahorro para algunas empresas. En contra, hay gente que ve en la experiencia de la compra un ritual y una situación sensitiva que una pantalla no puedo sustituir. Como en todo, habrá opiniones diversas, pero es innegable que las posibilidades que ofrece este tipo de compras son grandes.

¿Es éste el futuro del shopping?


La inmediatez de nuestros tiempos y la crisis económica han provocado un pequeño cisma en la publicidad que cada vez es más observable: los anunciantes ya no pretenden actuar a largo plazo, sino calmar sus ánimos en un tiempo corto. En muchos casos se ha dejado de apostar por la estrategia para realizar acciones tácticas notorias y de impacto. El ruido hoy tiene mucho más valor que el murmullo mañana. Sin desmerecer la táctica, esto es un clavo en tu tumba para el futuro. No se puede crear una marca creíble cuando el público no sabe que pensar de ti porque tiene demasiadas referencias distintas.

Creo firmemente que el verdadero oficio publicitario es ser creador de voces. Hacer que una marca cobre vida, se personalice, ande entre nosotros y nos hable. Y, pasado un tiempo, si todo ha ido bien, reconoceremos esa voz. Una voz reconocible, formada por montones de acciones con el mismo tono, con una coherencia absoluta y con una línea que iba siempre en la misma dirección. Tenemos ese deber de ser consistentes para nuestros clientes. Tenemos que estar por encima del ruido (ojo, cuando no se adecúe a nuestra marca). Tenemos que hacer que cuando nuestra marca hable, susurre o chille, el público sepa de quién es esa voz.

Nadie quiere ser un one-hit-wonder. Pudiendo ser The Beatles no parece tener lógica actuar para convertirte en The Knack. Puedes ser recordado por tener una trayectoria increíble y reconocible o por un momento de brillantez que jamás se volvió a repetir. Las marcas deben hoy más que nunca tienen que actuar para hacerse grandes, no para seguir las tendencias. Como dijo Woody Allenme interesa el futuro porque es allí donde pasaré el resto de mi vida“.

¿En el futuro tu marca está posicionada o es un batiburrillo de imágenes contrapuestas en la mente del consumidor? Ahí puede estar la diferencia entre ser grande y haber tenido tu momento de gloria. ¿Quién quiere los quince minutos de fama de Andy Warhol pudiendo convertirte en el verdadero Warhol siendo consistente en un comportamiento? Quince minutos no son nada en comparación con una vida.


Los que me conocen saben que no soy muy fan de Apple. Es más, me repatea mucho. Tengo mis razones y no es el momento de exponerlas, pero tengo claro que cuando hay miles de personas detrás de una marca, defendiéndola con fervor año tras año, algo hay. Me guste o no.

El otro día saltó la liebre. El gurú de los gurús, Steve Jobs, deja su trabajo en Apple debido a sus problemas de salud. Obviamente no creo que haya tonto en la tierra que se atreva a desearle una enfermedad grave a nadie, le caiga como le caiga, así que para todo el mundo que esté inmerso en la tecnología y la innovación es una noticia muy triste. Entre todos los demás ha caído también como un jarro de agua fría.

Steve Jobs fue el hombre capaz de hacer de Apple una marca fuerte, conocida y reputada. A pesar de ser un nombre de ordenadores, es también un comunicador nato. Un hombre que, según dicen, era capaz de sacar lo mejor de los demás y de perfeccionar cada detalle sin descanso. Tal vez esa razón haya sido gran parte de su éxito: ser capaz de transmitir de verdad y el hecho de saber que de los pequeños detalles surgen las grandes virtudes.

Con su renuncia, Jobs ha dejado tras de sí muchas dudas. La gente se empieza a preguntar si existe vida en Apple sin él. No obstante, Jobs no sólo creó la empresa sino que la resucito a su vuelta tras haber sido injustamente despedido. Parecen unas dudas razonables, pero sinceramente parece que la cosa va a continuar como estaba. El trabajo de estos años ha sido lo suficientemente bueno y efectivo como para colocar a la marca en una posición líder en su mercado, con una estrategia a largo plazo innovadora y con una imagen de marca fuerte. Fortísima, diría yo. Probablemente éste haya sido uno de los grandes aciertos de Jobs. No pensar en el cortoplacismo, si no en el futuro. Adelantarse a todos. Durante años Apple parecía rezagado, pero estaba guardando fuerzas, tomando impulso. Le tomó el pulso al marcado y, con paciencia, fue introduciendo novedades absolutas tales como los iPod, los iPhone o los iPad. Primaron el futuro al presente, mezclándolo además con estética y con un profundo conocimiento (o por lo menos, con una intuición absolutamente acertada) de por donde se iba a mover el mundo en unos años.

Sea como sea, la noticia de Jobs ha impactado, y mucho. Son muchos sus méritos, pero en lo que a comunicación se refiere, me parece absolutamente asombroso como ha conseguido crear una marca y darle una identidad tan brutal. Gracias a eso, cuenta con un ejército de seguidores fieles de Apple y miles de evangelizadores. Pocas marcas pueden contar con ello a tan gran escala. A veces parece que la lucha de Apple vs The world es como un Madrid-Barça: no se puede ser de los dos a la vez.

Por todo esto y mucho más, Jobs es y ha sido un hombre importante dentro del mundo de la comunicación, aunque no sea como tal un comunicador. De ahí este post. Y aunque en este rincón no comulgue con la política de Apple en decenas (cientos, miles…) de cosas, hay que darle al César lo que es del César. Esperemos que uno de los genios de los últimos años pueda volver con fuerzas. Le deseamos lo mejor a Steve Jobs, adalid de la innovación y poderoso conocedor del valor de crear una gran marca, no sólo un gran producto.

Como regalo, el maravilloso spot de 1984. Uno de los mejores de la historia de la empresa de Cupertino y de la publicidad.


Como imagino que ya conocéis todos, el archiconocido Alex Bogusky se retiró el año pasado del mundo de la publicidad. El mejor creativo de la decada (según Adweek) y socio de la agencia Crispin Porter + Bogusky dejó la industria publicitaria para vincularse a la defensa del consumidor y del medio ambiente. Esta noticia dio un vuelco al mundillo, haciendo replantearse las cosas a más de uno y puso en jaque a toda la industria. Durante este tiempo Bogusky no ha estado parado, sino que ha dedicado su tiempo y esfuerzos en diversos proyectos en ese sentido.
Junto a Rob Schuham ha creado el proyecto FearLess Revolution, en donde exploran nuevas relaciones entre marcas y consumidores. En este proyecto ponen en claro que la gente creativa debe inventar un nuevo capitalismo cuya misión será “esparcir amor y prosperidad a todos los públicos“. Para esto lanza Common, una nueva marca colaborativa que será tanto comunidad, como incubadora de ideas y canal de difusión de las mismas. A partir de estas tres partes podrán crear y expandir este nuevo capitalismo que favorezca a todo el mundo.
Nuestra nueva marca capitalista habla de realizar una transición pasar de ventaja competitiva a ventaja colaborativa“, dice Bogusky. Pretende crear un lugar común donde todo el mundo pueda conseguir salir beneficiados de la colaboración: “Una marca común que abarque productos, negocios e ideas de la comunidad común“.
Como mínimo tiene pinta de ser una idea interesante que puede hacer temblar los cimientos de las marcas actuales o del mercado económico y publicitario. Parece prácticamente una utopía, pero con el auge de las redes sociales parece el momento adecuado para crear una iniciativa de este calado. ¿Creeis que esta propuesta llegará a buen puerto o que se quedará olvidada bajo el yugo del capitalismo clásico? Sea como sea, da gusto encontrar buenas ideas en este mundo, sobre todo si tienen la intención de facilitarnos la vida.


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