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En plena vorágine electoral en los Estados Unidos a la gente de la agencia Mullen se les ha ocurrido una idea para JetBlue que si la ponen en marcha en España no darían abasto con las solicitudes. En consonancia con la frase típica de “si tal candidato ganas las elecciones yo me voy del país”, eso es exactamente lo que han hecho: ofrecerte la posibilidad de que te vayas. Literalmente.

En la página jetblueelectionprotection.com puedes votar a demócratas o republicanos de manera simbólica. Si tu partido pierde, tienes la posibilidad de ganar un billete de avión (de ida, eso sí) al destino que hayas elegido. Así podrás alejarte de ese gobernante que te pone tan nervioso, tomarte unas pequeñas vacaciones o, por qué no, emigrar definitivamente.

Ya sabes: si no puedes con tu enemigo… vete lejos de viaje por el morro. Una acción vista en Brainstorm 9.


Pero vamos a ver, ¿qué elecciones nos esperan por delante si los partidos políticos parece que están de broma? Poco después del #prostituit del Partido Popular, toca la revancha por parte del PSOE. Sinceramente, los dos partidos más votados de España están buscando votos y apoyos tan desesperadamente que parece que se cachondean del electorado. Desprestigian lo que es una campaña política con una serie de acciones que están entre el ridículo y la tonteria.

Voy a lo que voy, porque la cosa tiene miga. A los lumbreras del partido socialista le hacen falta apoyos. Fieles, vamos. ¡Pues a fidelizar se ha dicho! Como si fueran un supermercado de barrio (dicho con todo el respeto), van y sacan una tarjeta de puntos a lo Travel Club. Y ahora lo digo: ¡con dos cojones! Anda que se han cubierto de gloria.

Y así, sólo inscribiéndote en la web, compartiendo contenidos o haciéndote voluntario puedes ganar maravillosos premios: desde un termo hasta un bálsamo labial. ¡Ole! Podéis ver este esperpento aquí.

A mí que me expliquen en que momento los partidos políticos dejaron de pensar que podían transmitir su ideología a través de los adeptos que quisieran hacerlo y se pusieron a hacerlo a través de “chantajes” (véase el entrecomillado) en forma de premios. No digo que no se pueda hacer (again), hablo de lo que esto dice de quienes lo ponen en marcha. Me da igual que lo vistan de que es una forma de premiar a sus adeptos o lo que quieran. Es hacer la política todavía más triste. Es evidenciar que todo está en venta. Ya no basta con que todos lo supiéramos, ahora parece que nos empeñamos en demostrarlo. Todo un poquito más triste. Todo un poquito peor.

Hay muchas cosas que se pueden vender y comprar, pero con estas cosas deberíamos ser un poco conscientes. Estamos jugando con mucha gente, con su presente y su futuro. Parece que no nos damos cuenta. ¿Qué será lo próximo? ¿Si das tu voto y domicilias tu nómina te regalamos un fabuloso molinillo de café? Por favor, estamos jugando con algo serio. Todos sabemos que un bálsamo labial de Rubalcaba es el sueño de cualquier persona, pero… ¿a qué precio?

Por cierto, para colmo de cachondeo para ganar una triste taza deberías compartir en lo que queda de campaña más de 200 contenidos (en el mejor de los casos) vía Facebook o Twitter. Encima de cachondearse de ti te lo ponen jodido, que tienen que pagarlo y el dinero se puede gastar en… bueno, ya sabemos en que se puede gastar. Ais.


Me ha parecido alucinante esta campaña de Ogilvy Túnez en vista a las próximas elecciones en el país africano. Simple como pocas, pero es una de esas ideas que realmente buscan el engagement con los ciudadanos. Esa conexión con sus miedos, anhelos y esperanzas. Esa simple chispa que puede hacerte reaccionar acerca de un tema o por lo menos darle vueltas.

No os quiero contar más, aunque ya os he chafado un poco el vídeo, pero vedlo por vosotros mismos. En la sencillez de la propuesta reside su fuerza.

El mensaje es pura fuerza. Lo que acaban de vivir es pura fuerza. Todo lo que les ha evocado esa imagen en la fachada es poder. Y la manera de evitarlo la tienen en sus manos. Uno de los mejores ejemplos de marketing político que he visto jamás, porque por primera vez no se usan castillos en el aire, sino que han encontrado una motivación lo suficientemente fuerte como para que la gente actúe en consecuencia.

Me he quedado sin palabras. Genial.



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