La donación de órganos se hace desde un planteamiento sencillo: algo que ya nadie necesita, puede salvar a otra persona. Racionalmente, es lo más lógico del mundo. El problema es que, a la hora de hablar de personas, se complica todo un poco. Por eso, la gente de JWT Buenos Aires lo ha llevado a algo más impersonal: los coches.

Reemplazaron las piezas dañadas de los taxis de la ciudad por otras que les permitía seguir estando operativos. Tratando el tema casi como “un recambio”, la postura lógica aflora. Es duro pensar en ello como tal pero, viéndolo así, prima el sentido común.

donor cars

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