La publicidad nos invade, es un hecho. El problema es que, en su gran mayoría, no nos aporta nada. Es inevitable que cada una de las ofertas que se lanzan no sean para gran parte del público que las recibe, pero aunque esto ocurra, a veces la belleza de estas piezas nos cautiva. Llegar a convertir la publicidad en material (casi) artístico no es una esperanza: a veces es un objetivo. Y, para ejemplo, esta oda que le ha hecho a la naturaleza la marca de agua mineral Spa. 
Al final, es una simple instalación que traslada el impacto de las gotas de agua en la naturaleza, en un espectáculo de luz y sonido. Necesitamos más belleza en el mundo, venga de donde venga.
La idea, en este caso, es de JWT Amsterdam.
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