La llegada de Instagram ha traído muchas cosas interesantes, pero también pequeños dramas humanos que no suelen salir en las noticias. Personas convertidas en una extensión de la cámara del móvil o en palos de selfie humanos, tomando foto tras foto durante horas en la búsqueda (ajena) de la perfección. Maridos sacrificados para ser esclavos de los megapixels. Sí, estamos hablando de los Instagram Husbands.

El vídeo y la web (creados para promocionar el show humorístico The Mistery Hour) narran las peripecias de varios maridos, cuya vida se ha convertido en el backstage de un anuncio de Kodak. Fotos sin fin para lograr una perfección que no logra ningún filtro y que no les importa realmente. Todos podemos ser víctimas. Paremos esta vorágine.

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