Coca Cola no podía faltar a su cita navideña de todos los años y, si su cometido es (aparte del obvio) repartir felicidad, en esta época no hay nada mejor que repartir también unos cuantos regalitos. Por eso, ni cortos ni perezosos se han puesto a ello.

Por medio de una máquina de vending, los transeúntes podían elegir entre llevarse un obsequio o brindárselo al mundo. La acción tiene pinta de ser un truchazo en toda regla (que me expliquen si no por qué la máquina parece el bolsillo de Doraemon), pero como es Navidad, mejor creamos en cosas bonitas. Hace buena falta.

coca cola balloons

Visto en Comunicadores.

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