Ayer tuve la suerte de que me descubrieran Tim´s Place, un restaurante que sirve desayunos, almuerzos y abrazos. Y no en ese orden necesariamente.

El dueño y gerente del local es Tim Harris. Un chico que tiene síndrome de down, pero desde luego no es un discapacitado. Atleta paraolímpico (y con un medallero envidiable), tiene muy claro el lugar que quiere dirigir y su visión se traduce en resultados.

Al final, este hombre da una rotunda lección marketiniana. Olvidando sus debilidades, aprovecha sus puntos fuertes y se enfoca 100% en el cliente (por desgracia, la mayoría de los negocios siguen poniendo su foco en el producto). Además no sólo propone una filosofía, si no que la vive y la contagia, algo que debe de hacer un verdadero líder. Una lección vital y de negocios que no debería pasar desapercibida para nadie.

Tim Albuquerque

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