La oficina de Aldeas Infantiles en Noruega querían concienciar sobre las terribles condiciones en las que viven actualmente los niños sirios, algunos de los cuales tienen que dormir en casas en ruinas y sin calefacción. Al final todos estos conflictos nos quedan muy lejos y nos olvidamos fácilmente de ellos, por lo que han intentado acercar el problema a las calles del país.

El pequeño de once años no pasó desapercibido para ninguno de los transeúntes que se cruzaron con él. Ayudarle fue relativamente sencillo, que era lo que quería evidenciar la ONG. Esperemos que este vídeo ayude a remover alguna conciencia y a que Aldeas Infantiles pueda seguir con su importante tarea gracias a la ayuda de los donantes.

Solidaridad

Visto en El Huffington Post.

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