El año pasado Ogilvy Toronto buscaba un director de arte interactivo para su plantilla. Entre todos los posibles aspirantes al trabajo buscaban al “elegido”. A alguien con una curiosidad y una habilidad mayor que la del resto. Para encontrarlo, 200 euros de presupuesto y una idea hecha web.

Sólo una persona pasó la prueba y fue contratada por ello. El talento sin curiosidad no es talento.

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