Las campañas con prescriptores en medios sociales suelen funcionar bastante bien. En la publicidad convencional está claro que al famoso de turno le pagan por decir según que cosas pero en las redes sociales se suele mezclar vida personal con profesional. El límite no está nunca claro. Las recomendaciones pagadas se confunden con los gustos de las celebrities de turno.

Partiendo de esta base, la gente de Microsoft seguro que se las prometía muy felices cuando pagó a Oprah Winfrey (cuya opinion en Estados Unidos es creadora de tendencias) para promocionar la tableta Surface. Con casi 16 millones de seguidores, un tweet suyo significa repercusión en un público fiel.

Pero claro, no contaban con una pifia como ésta.

Oprah tweet

A la susodicha no se le ocurrió otra cosa que recomendar la tableta sobre la que teóricamente estaba tuiteando desde un iPad. Tocado y hundido. La gente en Cupertino, seguro que está frotándose las manos y partiéndose de la risa.

Un golpe en la credibilidad de Microsoft (la de Oprah es casi invulnerable) y una lección para toda la gente que trabaja con prescriptores.

No se puede hacer algo como esto partiendo de unas instrucciones tan simples como “escribe un tweet diciendo que te gusta esto”. El más mínimo error puede pagarse caro. Los publicitarios no son ellos, sino quienes los contratan. Los detalles no se pueden dejar en el aire porque luego pasa lo que pasa. Una pifia monumental que ha costado dinero y credibilidad.

Me he encontrado con este fail en Techcrunch.

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