Los medios sociales nos dan la opción de bajar del cielo de las marcas a la tierra del resto de los mortales. Nos permiten acercarnos a las necesidades de nuestro público y ser más efectivos a la hora de saber que realmente necesitan. Y justo en ese momento, podemos dárselo. Eso ha sido lo que han hecho la gente de Kleenex.

Ya no sólo tenemos que observar estadísticas de mercado para saber cuales son las necesidades de nuestro público, si no que podemos (y debemos) actuar individualmente. Podemos dirigir nuestros esfuerzos comunicativos hacia la gente que realmente lo apreciará y no a un enorme grupo de personas con unas características similares. Parece simple, pero hay que recordar que la publicidad se dirige a personas, no a nichos de mercado. Parece lo mismo, pero no lo es.