Las empresas ecológicamente responsable tienen mucho ganado. Al compararlas con el resto es inevitable sentir un apego un poco (un poco, repito) mayor que por las marcas en que la ecología no es una preocupación. Y además, si ese concepto sostenible se queda corto, mejor es aún cuando lo utilizan para dar valor añadido a sus consumidores. En este caso, para los más pequeños de la casa. Las generaciones que tendrán que hacer de la sostenibilidad su bandera.

Éste es el caso de Yo’ Play, que no sólo realiza sus yogures con materiales reciclados, sino que además los hace reutilizables. Han ideado una serie de embalajes con los que se pueden realizar juguetes. Desde robots, hasta naves, pasando por castillos. Con un poco de creatividad, todo es posible.