Existen determinados países donde hay tabúes muy marcados socialmente y, por lo tanto, es complicado hablar o introducir determinados productos. La marca de preservativos Durex se encontró con estas reticencias en el mercado taiwanés: la cultura, educación y vergüenza de los jóvenes hacían imposible el reparto de muestras o una comunicación relativamente directa. ¿Cómo poder pasar por encima de eso y educar mientras introduce (sin dobles sentidos, pillines) su producto? La solución, en éste vídeo.

Los creativos de OgilvyAction encontraron otra manera de abordar el tema, alejada de las tradicionales. Colocaron en algunos pubs y discotecas máquinas en las que unas videntes prometían hablar de la fortuna de los usuarios en el amor. Y vaya si lo hacían. De esta  forma consiguieron entregar unas 23 muestras por hora, educando a su vez a una parte de la población.

A veces, cuando el camino está taponado, no hay que darse la vuelta: casi siempre se puede llegar al mismo sitio dando un pequeño rodeo.