Las grandes ideas son usualmente sencillas“. David Ogilvy

Si hay algo que cada día queda más claro en el mundo de la comunicación es que nos gusta complicarnos. Damos por supuesto que un presupuesto abultado o golpear por todos los frentes es lo más efectivo. Nos olvidamos de que somos ante todo vendedores de ideas, y ahí es exactamente donde tenemos que poner nuestro mayor esfuerzo: una idea simple y poderosa es seguramente el arma más afilada que puede poseer un publicitario.

La simplicidad es algo de lo que habitualmente solemos deshacernos a la mínima que se nos ocurren pensamientos grandilocuentes y dejamos volar nuestra creatividad. Tal vez el reto de la creatividad sea realmente plasmar esas grandes ideas en un concepto sencillo, comprensible y brillante con el que podamos ser realmente efectivos. En un mundo en los que las formas han creado una especie de urgencia por el envoltorio, tenemos que ser conscientes de que debe de haber algo que envolver.

He querido comenzar el post con una frase de Ogilvy que me ha parecido una gran verdad a la vez que un gran reto. Es realmente complicado encontrar una gran idea que brille por su complejidad, porque en ella se diluye el mensaje. La publicidad no es un reportaje de un periódico que lees y relees con interés para tratar de comprender que está pasando. La publicidad es una llamada de atención que debe ser comprensible y comunicar todo lo que necesita decir.

Con esto no quiero decir ni mucho menos que una idea sencilla y potente sea sinónimo de éxito ni que baste sólo con ello. Pero lo que sí veo claro es que sin esa base es muy complicado (por no decir casi imposible) llegar a los consumidores. Me gustaría que simplemente visitaseis la página de la excelente agencia *S,C,P,F,… simplicidad en estado puro. Una labor de copy concisa y genial. En resumidas cuentas, una idea buena y sencilla sin más adornos que sus propias cualidades, tiene un potencial que raramente alcanzará una idea compleja o basada simplemente en la forma.

Sigo sin querer que nadie me malinterprete. Vivimos en una cultura fundamentalmente visual y las formas son importantes, por lo que no hay que dejar de cuidarlas. El gran Bill Bernbach dijo: “Encontrar qué decir es el principio del proceso de la publicidad. Como lo dices hace que la gente mire y escuche“. Otra verdad como un templo. El problema es cuando haces que la gente mire a una idea vacía o cuya complejidad imposibilita su comprensión. Habrá gente que diga que la USP de Rosser Reeves está pasada de moda. A mi me parece que en una sociedad con tantos estímulos como tiene la actual, nunca tuvo tanto sentido. Cada vez tenemos menos tiempo para analizar las cosas, por lo que tenemos que facilitar la labor a los potenciales consumidores: necesitamos buenas ideas sencillas.

Hago mías (ojalá) las palabras del gran Joaquín Lorente: “Simplicidad, simplicidad, simplicidad“.