Las llamadas lovemarks son un concepto que siempre me ha resultado interesante. Éste es un término que acuñó Kevin Roberts, CEO mundial de la agencia Saatchi & Saatchi, que se basa en el amor que algunos usuarios profesan a una marca: una lealtad más allá de la razón. Es esa relación que tenemos con alguna marca o producto del mercado por la que, sin ninguna razón lógica, la preferimos ante cualquier otra variante o por la que tenemos un comportamiento casi fanático ante ellas. También es un libro estupendo del propio Roberts.

Para crear esta lealtad, el propio Roberts habla de tres ingredientes clave:

  • Misterio: historias para inspirar, intrigar, atraer…
  • Sensualidad: llamamientos a todos los sentidos.
  • Intimidad: crear un vínculo emocional y pasional con los consumidores.

El concepto se basa en crear una atracción y un vínculo tal con los consumidores que se pueda crear algo similar a una relación entre iguales. Nuestras Lovemarks nos pueden emocionar, alegrarnos, inspirarnos y darnos seguridad. Y este tipo de relaciones sólo se pueden conseguir con amor y respeto:

A cada persona le emocionan unas cosas determinadas y, por lo tanto, crea sus propios vínculos con las marcas. Es competencia de las propias organizaciones el lanzar mensajes que vayan encaminados no a vender, no al corto plazo, sino a crear una marca trascendente. Una marca que alcance una identidad casi personalizable, que pueda llegar a los usuarios y ser percibida por estos de una manera casi humana. Sólo así se puede crear un vínculo con una marca que lo que realmente está haciendo es vendernos productos. Y si se realiza una correcta estrategia a largo plazo es posible que pueda existir esta interactuación entre consumidores y marcas.

A nivel personal, yo tengo una insana obsesión con las zapatillas de Adidas. Es mi Lovemark personal. Me cuesta tener que elegir un calzado que no sea ese, aunque no haya ninguna razón lógica para no hacerlo.

¿Cuales son vuestras Lovemarks??

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