Marketing, publicidad, relaciones públicas y tecnología aplicada a la comunicación

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Aunque en España no se note, estamos en otoño. Y lo normal en esta época es que las temperaturas bajen y algunos echen de menos el calorcito del verano o la primavera. Así pasa en Suecia, donde Lufthansa ha aprovechado la caída de las hojas propia de la estación para lanzar un mensaje claro sobre sus destinos.

Buena manera de aprovechar la época en la que nos encontramos. La idea es de DDB Stockholm.

folleto hojas

Visto en Creative Criminals.


Coca Cola no podía faltar a su cita navideña de todos los años y, si su cometido es (aparte del obvio) repartir felicidad, en esta época no hay nada mejor que repartir también unos cuantos regalitos. Por eso, ni cortos ni perezosos se han puesto a ello.

Por medio de una máquina de vending, los transeúntes podían elegir entre llevarse un obsequio o brindárselo al mundo. La acción tiene pinta de ser un truchazo en toda regla (que me expliquen si no por qué la máquina parece el bolsillo de Doraemon), pero como es Navidad, mejor creamos en cosas bonitas. Hace buena falta.

coca cola balloons

Visto en Comunicadores.


Un lápiz de colores sirve para colorear. Sencillo, ¿no? Pero también para crear arte. Y aunque todo el mundo se cree capaz de hacer lo primero, duda ante lo segundo.

Para demostrar que están equivocados y minusvaloran sus capacidades, la gente de Faber-Castell ha encontrado la manera de que todo el mundo pueda sentirse un artista plástico con la llamada Galería en blanco.

Con unos cuantos lápices, unas directrices y una habitación en modo tábula rasa, los participantes podían llegar a conformar su propio museo (pixelado, pero museo). De la hoja en blanco a la obra maestra, hay muy poco. La idea es de la agencia DAVID.

galeria em branco

Visto en Comunique9.


Estrella fugaz Coca Cola

Coca Cola siempre ha apostado por la felicidad y, ya que no tienen la capacidad real de traerla, nunca está de más que ayuden a sus consumidores a cumplir sus deseos. ¿Y qué hay mejor para conseguirlo que lanzar una estrella fugaz para todos ellos? O una lluvia de estrellas, vamos.

Con unos drones y una botella especial, abrir una Coca Cola se convierte en el inicio del lanzamiento de tu propia estrella. Vale, realmente no te traerá la felicidad, pero… ¿y la ilusión que hace ver una y pedirle cosas?

Visto en Creapills.


Cuando estamos acostumbrados a ver todos los días un mismo paisaje urbano (o rural, pero en este caso el de ciudad es al que nos referimos),  lo único que puede llamar nuestra atención es la ruptura frente a esa rutina. He aquí donde entran los UniBarcelona y la publicidad, cuya labor comunicativa requiere principalmente de tres cosas: la primera, lanzar un mensaje de una forma clara, inequívoca y memorable; la segunda, utilizar los elementos disponibles del espacio; y la tercera, romper con la linealidad de ese mismo espacio.

Los soportes publicitarios habituales son concebidos como parte indisoluble de ese paisaje que vemos todos los días, por lo que es más complicado prestarles atención si los comparamos con algo que no estamos habituados (aunque cambien los mensajes). Y como es difícil modificar sustancialmente todos estos elementos que inundan nuestras calles, hay que jugar con ellos y convertirlos en algo nuevo. De ahí, el valor del ambient marketing como elemento disruptivo dentro de nuestro hábitat habitual.

En esta ocasión, os traigo 20 ejemplos en el que el ingenio, el oportunismo y la creatividad convierten el mobiliario urbano en piezas comunicativas que no pasan desapercibidas para ninguno de esos peatones que, día tras día, han ignorado todos esos elementos del escenario.

Como habéis podido ver, la creatividad publicitaria combinada con un diseño brillante, es capaz de convertir elementos como farolas, pasos de cebra o arbustos en elementos con potencial comunicativo, fuertemente vinculado a las marcas que se anuncian.

Utilizando, por ejemplo, una valla, el impacto comunicativo habría sido menor porque los peatones ya saben que se enfrentan a un mensaje comercial y, además, lo único que varía de este soporte está su interior. Con el ambient marketing, convertimos el mobiliario urbano en mensaje de una manera que sorprende. Y, al final, la sorpresa siempre consigue como mínimo que prestemos nuestra atención. Y eso, en un mundo sobresaturado de mensajes, es muchísimo.



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