En Corea del Sur existe una gran competencia en lo que se refiere a las grandes cadenas de venta de café para llevar. Dunkin´ Donuts no era ni mucho menos la primera opción de los coreanos a la hora de tomar su café mañanero, ya que era percibida como un establecimiento de bollería (es lo que tiene tener en el nombre la palabra donuts) antes que una cafetería. Para cambiar esto, Cheil buscó la manera de conseguir estimular los instintos cafeteros de todas aquellas personas que viajaban hacia sus respectivos trabajos en bus. Y nada mejor que una campaña integrada a la perfección… y con olor a café.

Un poquito de marketing sensorial olfativo, una cuña que active el mecanismo y unos cuantos mupis perfectamente situados conforman esta genial acción. ¿Quién se puede resistir a un café en estas condiciones? Yo, como adicto confeso, no. Esta acción tiene su tiempo, pero si mal no recuerdo no os había hablado de ella. Creo que merece la pena.

Fabuloso trabajo visto en Informa BTL.

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