La publicidad y la comunicación no son simples instrumentos para la venta de productos. Son herramientas capaces de cambiar disposiciones o actitudes para hacer del mundo un lugar un poquito mejor.

En Amsterdam, existe un problema (que conocerá todo el que haya ido a la ciudad): los canales parecen letrinas. La gente se ha acostumbrado a descargar sus vejigas en ellos y es difícil cambiar eso. Pero para luchar contra nuestras costumbres más arraigadas, no hay nada mejor que combatirlas con algo entretenido.

Un juego en el que se convierte en una competición mear donde toca. Curioso. Un incentivo para hacer lo correcto y encauzar actitudes ya perdidas. ¿Quién no querría echar una carrera?

Visto en Blogilvy.

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