En pleno auge del debate sobre la conveniencia o no de las descargas en internet, problemas con la SGAE y temas similares, hay un tema que subyace tras todos estos: la necesidad de reinventar el modelo de distribución o venta de música o películas. El éxito de Spotify o Netflix ha puesto de manifiesto que la gente ya no está dispuesta a adquirir según que productos, a menos de que estos le añadan un valor más allá de sí mismos. En esta tesitura me ha encantado esta acción de la agencia brasileña Fuku, merecedora de un León de bronce en la categoría de marketing directo en el pasado Festival de Cannes.

La dinámica es muy simple: había que mostrar a los internautas que si les apetecía ver una película era mucho más rápido hacer uso de su servicio que bajarla de la red. Y si habéis visto el vídeo, habéis visto como lo demostraron. Una efectividad apabullante en estos tiempo y una de esas acciones que demuestra que si le das a la gente algo por lo que merezca la pena pagar, pagará.

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